sábado, 19 de septiembre de 2015

Rosa

Ayer mientras dormías, tomé mi cobija blanca y me lancé del techo. Volé hacia mi corazón paralizado y triste, para ver su cara antes de que la muerte me laquitara; besé su rostro, lloré con ella su dolor,subí a la azotea de ese maldito lugar y me volví a lanzar.

Pero debes guardar este secreto mío, a las niñas pequeñas como yo, no les dejan pasar a urgencias, y mucho menos de madrugada a visitar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario