Sólo de un sueño te
hablaré. ¿Te he dicho que el pasillo de mi cuarto al comedor, en las noches
gusta de jugar? Algunas veces hay personas tapadas con túnicas, otros tantos se
esconden de su propio reflejo, pero la peor jugarreta fue hace unos pocos días,
donde mi mente le hizo segunda.
Era una muchacha, de
tez morena, de cabellos largos oscuros. Era un cuerpo sin vida, con cortadas en
todo su cuerpo, aleatorias, verticales solamente. En el mismo azar parecían
tener un orden estricto.
No era todo, colgaba de una mano, en el marco de la puerta, con los intestinos de fuera, acariciando los alrededores. Su abdomen oscuro, lleno de vacío.
No era todo, colgaba de una mano, en el marco de la puerta, con los intestinos de fuera, acariciando los alrededores. Su abdomen oscuro, lleno de vacío.
No te gustará jugar
con mi mente, pero a ella le gustará jugar conmigo.
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