En esos momentos apuesto a que estarías sentado en la silla de en frente.
Vestirías traje y una corbata roja. Una cara iluminada por una gran sonrisa al ver a tu alrededor. Y notarías como te observé cuando detuviste tu mirada en el lugar vacío al momento en que la canción narra tus ganas de que nunca hubiese cerrado sus ojos.
Te aparecerían lágrimas caprichosas sin rodar y seguirías riendo. Así como hago yo ahora contigo, pero sin ti.