Ayer mientras dormías, tomé mi cobija blanca y me lancé del techo. Volé hacia mi corazón paralizado y triste, para ver su cara antes de que la muerte me laquitara; besé su rostro, lloré con ella su dolor,subí a la azotea de ese maldito lugar y me volví a lanzar.
Pero debes guardar este secreto mío, a las niñas pequeñas como yo, no les dejan pasar a urgencias, y mucho menos de madrugada a visitar.
sábado, 19 de septiembre de 2015
Atrás
La verdad es que te extraño más de lo que crees. ¿Recuerdas todos los juegos de niñas? ¿Recuerdas cuando jugabamos a ser mujeres pero a la vez nos aterrorizaba crecer? Yo sé que sí. Desde preescolar hasta la graduación de preparatoria, traté de estar ahí, como sentía que tú estabas conmigo. ¿Por qué al abandonar una estructura también me abandonaste? ¿Por qué no fuiste la única? Visitar tu casa era una aventura, ahora se compara con un campo minado. Hablarte era tan fácil, pero desde aquel día ni un mensaje pudiste contestar, ni una llamada, nada... Me encantaría decifrar de nuevo en tu cara, todas las historias y caminos que cruzamos, todas las adversidades que superamos, que las revivieras a mi lado; me encantaría que supieras ... que yo sí te extraño...
lunes, 14 de septiembre de 2015
El otro año
Calma total inundando al pequeño escenario,
Las luces aplastan al instrumento letal,
La adrenalina cubriendo su cuerpo cual sudario
Ahoga los sonidos del ambiente otoñal
Acaricia uno de sus cuarteados dientes,
Que susurran su edad con su blanco perlado.
Asechando están las miradas de sus oyentes,
Logran alargar el tiempo exhalado.
A vivir comienzan notas de flores en las cuerdas
Que las blanquinegras teclas de pronto tejen
Siguiendo el ritmo del palpitar que recuerdas
Quitando de apoco lo que pocos pueden.
Ha logrado extender sus alas frente aquellos ojos,
Sonriendo a sus acechantes por la admiración,
Que sembró en el escenario el otro año,
Con el piano en su patética audición.
domingo, 13 de septiembre de 2015
Verde
Te vi
Y comencé a llorar. Sabes que no te mentiría ¿Verdad? Aún recuerdo lo de hace ya cuatro años, cuando mis ojos se inundaron en lágrimas; me miraste fijamente y con palabras firmes brindandome un consuelo dijiste: “En estos momentos lloras, pero en un tiempo serán carcajadas al hablarlo”. Odio saber que erraste. Duele tanto saber que a mi dolor se sumó tu indiferencia.
Estaba parada como siempre, esperando el coche que me lleva al hogar, con un clima típico humedo de brisa fresca retocado de penumbrosas nubes. Platicando en mis adentros lo que había hablado con Garibaldi en el sillón azul del pasillo, en frente de las oficinas de fase 1 y servicio social. No me consideraba melancolica, aunque sentía que tal vez, él había encontrado mi mejor descripción como buen médico estricto en clases de propedeutica.
De pronto, un automovil de color rojo opaco salió del edificio y me tomó desprevenida, reaccionando a buscar los rostros de los que lo abordaban. Te ubico con el color verde, pude ver el lugar lleno de verde. Tú ibas en el asiento trasero del lado derecho, unas carcajadas en tu boca, ojos cerrados de la alegría. No me contuve y al instante, mis mejillas se humedecieron discretamente. Mi agua corrió sin previo aviso fuera de mis pupilas, no esperó a que pestañeara o hiciera algún gesto de dolor, simplemente salieron huyendo después de que mi interno silencio se viera interrumpido por un chasquido con intensidad de trueno. Algo se rompió.
Debería estar feliz, te veías bien, incluso mejor que eso. Me sorprende como es que tienes amigos tan fácil que hasta te pueden llevar a casa en auto. Te conozco desde primaria y a duras penas me recibías en tu casa y supongo que ahora ni mi rostro califica como perteneciente a alguien importante en tu vida. Dichosa tú por tu habilidad.
No se porque me molesto en pensar en ti. Sólo debes saber que te quiero, eso debería bastar. Me temo que sí Doc, soy melancolica.
sábado, 12 de septiembre de 2015
Espejo
En el autobús me encontraba cuando la vi. Estaba sonriendo y
mirándome fijamente. Se lanzó de su asiento al suelo, se arrastró hacia a mí,
me tomó la mano y me dijo que quería ser mi amiga.
Me sorprendió su excentricidad, de falda careciendo de piernas y terminé por asentir a su petición. Despegó sus ojos y me señaló la esquina del transporte, un joven estaba llorando en silencio sin levantar su rostro; ella volvió su cara hacia a mí y debajo de su falda larga sacó unas piernas ensangrentadas. “Debes desligarte de lo que nos hace diferentes, tal como él me ha jurado amor”.
El miedo paralizó todos mis músculos; un golpe frío y agudo pasó de mi cabeza a mi espalda; no logré mantener los ojos abiertos ante el gran metal afilado que sostenía entre las manos.
Me sorprendió su excentricidad, de falda careciendo de piernas y terminé por asentir a su petición. Despegó sus ojos y me señaló la esquina del transporte, un joven estaba llorando en silencio sin levantar su rostro; ella volvió su cara hacia a mí y debajo de su falda larga sacó unas piernas ensangrentadas. “Debes desligarte de lo que nos hace diferentes, tal como él me ha jurado amor”.
El miedo paralizó todos mis músculos; un golpe frío y agudo pasó de mi cabeza a mi espalda; no logré mantener los ojos abiertos ante el gran metal afilado que sostenía entre las manos.
Cuando desperté, ella estaba al frente mío, llorando entre
carcajdas, sintiéndose libre.
-Y bien, ¿Qué se siente verse en un espejo?
Dejé caer el cuchillo de mis manos, se me fue el aliento al
ver un charco rojo en ella, y otro más, rodeando mi falda.
Niña
Niña que quería probar las mieles del amor
en cuanto apareció un grumo en la lengua comenzó a llorar
joven eres para sentir la canción
Mucho más lo eres para poderla recitar.
en cuanto apareció un grumo en la lengua comenzó a llorar
joven eres para sentir la canción
Mucho más lo eres para poderla recitar.
Puertas
Ahora varias puertas se abren. Sólo puedes optar por una... ¿Cuál será? Tal vez la que todos esperan, o la que tú realmente quieres, o lo que ambos quieren... no sé ... no me gustaría estar en tu lugar....
Enamorada
Si me ves besando el alba, cantándole al vacío, bailando al son del viento, no es que me falte cordura, sólo estoy enamorada... no, aún no son sinonimos
Escenario
Es momento de ponerte la máscara
salir al escenario, cegarte por su luz,
mostrar una sonrisa, hacer lo que mejor sabes,
y dejar que los demás aplaudan el dolor que escondes.
salir al escenario, cegarte por su luz,
mostrar una sonrisa, hacer lo que mejor sabes,
y dejar que los demás aplaudan el dolor que escondes.
No cedas
Mirándose sin realmente
ver, sintiendo la cobija de la fría noche, el consuelo vano de la oscuridad
tratando de matar la luz de las estrellas, de callar a la luna… ¡callarla de
una buena vez! Puedo asegurar que alguna vez, en algún episodio de tu vida has sentido
esas ganas inmensas de acribillarla tú mismo, todos alguna vez hemos querido en
un episodio, y todo por vanas confusiones.
Te explicare como
funciona esto: primero nos ofrecemos como sus hijos buscando protección como un
niño después de despertar de una pesadilla, así nosotros, al despertar de la
realidad disfrazada de mentiras; corremos hacia unos brazos consoladores, que
suele ser la oscuridad, nuestra futura madre.
Una vez que dejamos
ser hijos de la luz y renunciamos a los beneficios que creíamos inútiles, nos
damos cuenta que le hemos entregado vuestra única verdad como si fuese la
mentira más grande en bandeja de plata a cambio de un consuelo temporal.
¡Vuestra protección se
ha vuelto vuestra eterna prisión!, y ahora solo me queda decir, que si me he
arrepentido a tiempo antes de vender mi contenido a la falsa madre futura, es
porque me quite las lagrimas de los ojos para poder ver el contenido de la
bandeja de plata antes de entregarla. No te ciegues más, no te acobardes, si
quiere vuestro contenido para tenernos, es porque mientras lo tengamos, jamás
os podrá vencer….
Madre… alguna vez
fuiste el motivo porque me contuve de hacer algo indebido, pero hay veces que
hacer lo incorrecto es lo señalado.
Pasillo 12/abril/15
Sólo de un sueño te
hablaré. ¿Te he dicho que el pasillo de mi cuarto al comedor, en las noches
gusta de jugar? Algunas veces hay personas tapadas con túnicas, otros tantos se
esconden de su propio reflejo, pero la peor jugarreta fue hace unos pocos días,
donde mi mente le hizo segunda.
Era una muchacha, de
tez morena, de cabellos largos oscuros. Era un cuerpo sin vida, con cortadas en
todo su cuerpo, aleatorias, verticales solamente. En el mismo azar parecían
tener un orden estricto.
No era todo, colgaba de una mano, en el marco de la puerta, con los intestinos de fuera, acariciando los alrededores. Su abdomen oscuro, lleno de vacío.
No era todo, colgaba de una mano, en el marco de la puerta, con los intestinos de fuera, acariciando los alrededores. Su abdomen oscuro, lleno de vacío.
No te gustará jugar
con mi mente, pero a ella le gustará jugar conmigo.
El final
-A él no, por favor.
-Es momento de que
dejes de interponerte…
Se soltó de mi mano
con una gran fuerza, sin mirar movió su brazo con el cuchillo hacia mi vientre
de manera rápida, mientras que yo busqué cubrirme. Sentí el frío del metal
adentrándose en mí. Sabía que era inevitable lo que estaba a poco tiempo de
suceder. Tomé la mano que sostenía a mi sentencia y la busqué con la mirada: no
la encontré. Miro la mano que estoy tomando, me percato de que es la mía. Él
está de frente a mí, pálido y sin aliento. Ella vivía en mí y yo en ella, sólo
tengo algo que agregar: la voy a extrañar.
Se llama el final, porque literalmete es el final de un cuento.
Al fin
-Al fin, te logro ver al fin.
Seguí sin mostrar gestos, casi sin aliento; podía sentir a mi corazón hacer muecas queriendo salir de mi pecho, tal vez los latidos eran tan intensos que no los podía ocultar sólo con una rígida faceta.
-Después de siete años, al fin te tengo. ¿Qué se siente estar tan cerca de mis brazos?
Sentí su mano firme sobre mi brazo, recorriendo las yemas de sus dedos hacia mi hombro, lo suficientemente lento para pensar una locura completa, y tan rápido que no tuve oportunidad de inspirar tan hondo.
Puso su mirada sobre mis pupilas inertes, sus cejas se arquearon lateralmente y sus ojos optaron un sentimiento de tristeza ligera con retoques de impotencia. Bajó la mirada de un tajo y se fue acercando de a poco hacia mis orejas.
-¿Qué te hicieron? ¿Dónde está la niña de ojos soñadores y risa nerviosa que se doblaba ante mí? Antes… -parecía ocultar algo, creo que era un poco de pena- Antes no sabía que hacer frente a una mujer, menos frente a ti. Ya no eres una niña, ni yo un chaval inexperto ¿estoy en lo cierto?
Tragué saliva de manera involuntaria, lo que fue suficiente para que malinterpretara mis pensamientos. Cobró fuerza en sí mismo y comenzó el cinismo, tan característico de él.
-Nadie nos escuchará… al fin estamos solos, como siempre lo quisimos, o ¿quieres arruinar nuestras vidas? Será sólo un suspiro con el que completaremos esa página de la historia que jamás se pudo escribir por pena, pudor y tiempo. ¿Qué dices?
Tomó mi barbilla con su dedo índice y pulgar, dirigiéndola de poco a su cara. Miraba mis labios con cierta ansiedad empapada de nostalgia.
No me contuve. Lo abracé fuerte contra mí, una mano pasó de su hombro hacia su espalda y la otra atravesó su abdomen. Me moría por hacerlo desde hace tanto tiempo…
-Yo ansiaba otra cosa de ti. Tu sangre sólo podía ser mía, tu muerte tenía que ser mi elixir de paz. No podía dejarte vivir sabiendo que estarías buscando por mí.
Su cara se volvió fría y sudorosa, abriendo la boca para hablar, sólo pudo respirar hondo para vaciar aún más su sangre. Al fin, soy libre al fin.
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