Tantas historias que llevas enmarañadas en tus ojos, tantos consejos que me dejaste colgando del cabello.
Algunas horas que al sumarlas resultarían años riendo, llorando, jugando, siempre junto a ti.
Decidiste un camino sin mí, no me interpuse esta vez. Alguien estaba tomando de mis sentidos contracorriente. Me negué ante el susurro comenzando a estallar camino al cielo, me cerré por completo ante tus súplicas entre líneas.
Algún día leerás todas las ideas descarriadas de mí sobre ti entre las oleadas de papel. Reíremos juntos de nuevo, tal vez lloremos, sin embargo esa brecha se ha disuelto entre arenas. Quien sabe, imagina una rama de tiempo desligandose de su tronco y observa cómo hubiera sido.
Exacto, no hay.
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