Mirándose sin realmente
ver, sintiendo la cobija de la fría noche, el consuelo vano de la oscuridad
tratando de matar la luz de las estrellas, de callar a la luna… ¡callarla de
una buena vez! Puedo asegurar que alguna vez, en algún episodio de tu vida has sentido
esas ganas inmensas de acribillarla tú mismo, todos alguna vez hemos querido en
un episodio, y todo por vanas confusiones.
Te explicare como
funciona esto: primero nos ofrecemos como sus hijos buscando protección como un
niño después de despertar de una pesadilla, así nosotros, al despertar de la
realidad disfrazada de mentiras; corremos hacia unos brazos consoladores, que
suele ser la oscuridad, nuestra futura madre.
Una vez que dejamos
ser hijos de la luz y renunciamos a los beneficios que creíamos inútiles, nos
damos cuenta que le hemos entregado vuestra única verdad como si fuese la
mentira más grande en bandeja de plata a cambio de un consuelo temporal.
¡Vuestra protección se
ha vuelto vuestra eterna prisión!, y ahora solo me queda decir, que si me he
arrepentido a tiempo antes de vender mi contenido a la falsa madre futura, es
porque me quite las lagrimas de los ojos para poder ver el contenido de la
bandeja de plata antes de entregarla. No te ciegues más, no te acobardes, si
quiere vuestro contenido para tenernos, es porque mientras lo tengamos, jamás
os podrá vencer….
Madre… alguna vez
fuiste el motivo porque me contuve de hacer algo indebido, pero hay veces que
hacer lo incorrecto es lo señalado.
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