sábado, 12 de septiembre de 2015

No cedas

Mirándose sin realmente ver, sintiendo la cobija de la fría noche, el consuelo vano de la oscuridad tratando de matar la luz de las estrellas, de callar a la luna… ¡callarla de una buena vez! Puedo asegurar que alguna vez, en algún episodio de tu vida has sentido esas ganas inmensas de acribillarla tú mismo, todos alguna vez hemos querido en un episodio, y todo por vanas confusiones.
Te explicare como funciona esto: primero nos ofrecemos como sus hijos buscando protección como un niño después de despertar de una pesadilla, así nosotros, al despertar de la realidad disfrazada de mentiras; corremos hacia unos brazos consoladores, que suele ser la oscuridad, nuestra futura madre.
Una vez que dejamos ser hijos de la luz y renunciamos a los beneficios que creíamos inútiles, nos damos cuenta que le hemos entregado vuestra única verdad como si fuese la mentira más grande en bandeja de plata a cambio de un consuelo temporal.
¡Vuestra protección se ha vuelto vuestra eterna prisión!, y ahora solo me queda decir, que si me he arrepentido a tiempo antes de vender mi contenido a la falsa madre futura, es porque me quite las lagrimas de los ojos para poder ver el contenido de la bandeja de plata antes de entregarla. No te ciegues más, no te acobardes, si quiere vuestro contenido para tenernos, es porque mientras lo tengamos, jamás os podrá vencer….


Madre… alguna vez fuiste el motivo porque me contuve de hacer algo indebido, pero hay veces que hacer lo incorrecto es lo señalado.

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