lunes, 14 de noviembre de 2016

14 de noviembre. Sigo pensando en ti.

Recuerdo que tú me enseñaste a juntar mis manos para oraciones elevar.
Cuando me dijeron que tú te habías ido, solo pensaba en seguir elevando cosas, para ti, para que supieras que había aprendido bien.
Ahora me pregunto si desde allá, aunque fuere un poco, haces lo mismo por mí; para ver que no has olvidado nada, ni tus enseñanzas, ni a mí.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Señor R con Z

No se si pienses en mí de manera tan frecuente como lo hago yo sobre ti. Innumerables veces me escondí detrás de una cornisa, en el fondo de un pasillo, detrás del marco de una puerta para tan solo oírte. Eso me bastaba. 
Recuerdo que eras su orgullo, eras su más grande logro dentro de esa habitación. También recuerdo cuando lo desilusionaste y él lo disimuló con sonrisas, esperando a que alguien fuera a ocupar tu trono frente al estandarte de madera. 
Me gustaría pensar que me hubiese contemplado algún día y haya logrado ver, una efímera parte de ti en mí. 
Me gusta pensar que tan solo, me contemplaste así como yo lo hice contigo, sólo que de inicio a fin, y no como yo así, de infinidad a él, de él a ti, de ti a mí.

lunes, 29 de agosto de 2016

29/08/16 2:20am

De pronto los círculos verdes se comienzan a extinguir y en su lugar aparecen números cuantificando su desaparición estimada.
No hay con quien entablar una conversación, no hay ruidos tras la ventana, no hay más luz que la que despide esta máquina.
Comienzo a observar los residuos de amistad plasmados en píxeles, los apuntes con gotas de café deshilachando la tinta impregnada que formaban una oración; el tiempo invertido, mal gastado en contraposición con el bien aprovechado, y me pregunto otra vez si es el lugar correcto, la hora correcta, el papel correcto, la cara y cabeza de enmienda... Y te veo llorar como lo hiciste hace unos minutos frente a un mensaje que no pude evitar, y me veo contigo sin mí.
Todo tan cerca y en seguida, distante, prohibido y tentador a perturbar. Tal vez eso es lo que sucede en mi ser cuando te veo suspirar en plenitud, tal vez quiero ser la primera en plasmar esas circunferencias lanzándote mis tropiezos a tus fondos, y ver tus movimientos ante algo tan desprovisto de calma.
No logro evitar sentir tu dolor, y tampoco logro impedir que llegué a ti, por mí.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Horror mismo

Tener miedo de su propia creación, de susurros nocturnos que huyen del sol, que cobran vida ante la negación de tomar un timón, que obligan a retroceder, y a admirarlos tan detenidamente para reconocer que no son más que las piezas faltantes del rompecabezas a través de un espejo.
Que puedes tener horror de ti mismo cuando te dejas libre.

¿Qué decir?

Ante los recuerdos que de pronto me visitan durante la epífora sentimental. Te puedo ver, y peor: sentir. La sombra de tu cabello me rodea y me envuelve en un ambiente digno de mi aliento, el eco de tus pies en aquel lugar, de tu mirada enojada, y sonrisa burlona que nunca supiste ocultar. Todo permanece callado, gritando.
¿Qué hacer, ante todos los estímulos sepultados en tantas tardes, noches, mañanas, madrugadas? ¿Qué responderte?
Explicarte que me aseguré de asesinar el más mínimo indicio de vida que llegaba a contemplar debajo de la tierra antes de que brotara y te animaras entonces, a cuidar del huerto.
¿Qué pensarás ahora de todo eso? ¿Qué pensarás de mí? ¿Cuál será el pensamiento en tu cabeza cuando alguien me nombra en tus oídos? ¿Cuál será mi color en ti?

miércoles, 17 de agosto de 2016

Ellas

Es curioso como en cuanto se va el sol, salen de su escondite.
Me miran, se ríen, sienten el miedo y mi respeto hacia ellas.
Yo las hice y se pelean contra mí; es por eso que tanto le temo a la oscuridad, justamente porque ella les ofrece el alma que nunca les di.

martes, 31 de mayo de 2016

Extraños

¿Será ese gusto irremediable por volver a lo desconocido y regresar con una sonrisa debida a un forastero de mis tierras pero con recurrentes visitas en mis pensamientos?

Lo volvió a hacer.

Me aconsejaron visitar nuevas aguas, encontrar nuevas bocas con crónicas ansiosas por evaporarse durante una tarde llena de curiosidad y sorpresa.

Y así fue.

Lo encontré preguntando por mí, con disposición de escuchar y ayudar en la medida que le permitiese. Le di de beber un poco del veneno que me hace agonizar en este suplicio crónico.

No le afectó.

Siguió sonriendo, se adentró en el veneno, me tomó de la mano para pasar de estar inerte en un movimiento pasivo sin fin a uno activo por mi propia persona.

Se quedó.



Iluminados (Para Robin Williams)

Esos ojos siempre iluminados, bailando, tan suyos. Extraño que se acompañen de la melódica sonrisa que se asomaba timidamente en esa pequeña entrada, tan carente de camino, de exterior a cornisa, de construcción a sus aguas.
Se le culpó de varios pecados tallados en papel evanescente y en resoplidos de algunos. Se le llamó de múltiples formas, adoptó ciertos colores, tamaños y formas de manera tal que acabo por penetrar en varias rendijas de todos esos espectadores, aunque lo nieguen. 
Siempre lo seguiré recordando aunque nunca el reflejo de mi devoción se haya susurrado en sus adentros. Le debo el conocimiento de un camino hermoso, alegría, tristeza, emoción, comprensión... le debo tanto que lo mínimo a mi alcance es entregarle una pieza de mis recuerdos.