Ante los recuerdos que de pronto me visitan durante la epífora sentimental. Te puedo ver, y peor: sentir. La sombra de tu cabello me rodea y me envuelve en un ambiente digno de mi aliento, el eco de tus pies en aquel lugar, de tu mirada enojada, y sonrisa burlona que nunca supiste ocultar. Todo permanece callado, gritando.
¿Qué hacer, ante todos los estímulos sepultados en tantas tardes, noches, mañanas, madrugadas? ¿Qué responderte?
Explicarte que me aseguré de asesinar el más mínimo indicio de vida que llegaba a contemplar debajo de la tierra antes de que brotara y te animaras entonces, a cuidar del huerto.
¿Qué pensarás ahora de todo eso? ¿Qué pensarás de mí? ¿Cuál será el pensamiento en tu cabeza cuando alguien me nombra en tus oídos? ¿Cuál será mi color en ti?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario