Tener miedo de su propia creación, de susurros nocturnos que huyen del sol, que cobran vida ante la negación de tomar un timón, que obligan a retroceder, y a admirarlos tan detenidamente para reconocer que no son más que las piezas faltantes del rompecabezas a través de un espejo.
Que puedes tener horror de ti mismo cuando te dejas libre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario