Recuerdo que tú me enseñaste a juntar mis manos para oraciones elevar.
Cuando me dijeron que tú te habías ido, solo pensaba en seguir elevando cosas, para ti, para que supieras que había aprendido bien.
Ahora me pregunto si desde allá, aunque fuere un poco, haces lo mismo por mí; para ver que no has olvidado nada, ni tus enseñanzas, ni a mí.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario